El sedentarismo se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Pasar largas horas sentado o con poca actividad física no sólo afecta el peso corporal, también tiene un impacto directo en el corazón y el sistema circulatorio.
Efectos del sedentarismo en la salud cardíaca
1. Aumento del riesgo de hipertensión. La falta de movimiento reduce la capacidad del corazón para bombear sangre de manera eficiente, lo que puede elevar la presión arterial con el tiempo.
2. Mayor acumulación de grasa y colesterol. La inactividad favorece el aumento de colesterol LDL («malo») y triglicéridos en la sangre, lo que puede llevar a la formación de placas en las arterias y aumentar el riesgo de infartos.
3. Menor capacidad del corazón y los pulmones. Al no ejercitarse, el corazón y los pulmones pierden eficiencia en su funcionamiento, lo que puede generar fatiga y dificultad para realizar actividades cotidianas.
4. Mayor riesgo de diabetes tipo 2. La inactividad está relacionada con una menor sensibilidad a la insulina, lo que puede favorecer el desarrollo de diabetes, una condición que también aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas.
5. Inflamación y problemas circulatorios. Permanecer mucho tiempo sentado reduce la circulación sanguínea, lo que puede favorecer la formación de coágulos y aumentar el riesgo de trombosis o accidentes cerebrovasculares.
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¿Cómo prevenir el impacto del sedentarismo en el corazón?
- Moverse cada hora. Si trabajas sentado, levántate y camina por unos minutos cada hora.
- Incorporar actividad física regular. Al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana pueden hacer una gran diferencia.
- Realizar ejercicios simples. Subir escaleras, estiramientos o caminatas cortas ayudan a activar la circulación.
- Evitar estar sentado por largos períodos. Usar escritorios de pie o dar paseos durante llamadas telefónicas puede reducir el tiempo de inactividad.
El sedentarismo es un enemigo silencioso de la salud cardiovascular. Adoptar hábitos más activos en la vida diaria es clave para mantener un corazón sano y prevenir enfermedades graves en el futuro.
Fuente: World Health Organization