A medida que envejeces, quizás no puedas realizar los mismos ejercicios que hacías con facilidad cuando tenías 20 años, o incluso 50 o 60. Ahí es donde entran en juego los ejercicios en silla, sobre todo si tienes problemas de equilibrio o movilidad (a cualquier edad). Los ejercicios en silla pueden ayudarte a desarrollar y mantener la fuerza, la flexibilidad y la resistencia. También brindan una base estable desde la cual hacer ejercicio y pueden aliviar la presión sobre las rodillas que experimentan dolor o los tobillos temblorosos.
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Cualquier tipo de ejercicio, incluido el ejercicio sentado, puede ayudar a los adultos mayores a mantenerse saludables, felices e independientes. Lo ideal es que hagas una combinación de ejercicios cardiovasculares, de fuerza, de estiramiento y de equilibrio, cada uno de los cuales brinda una variedad de beneficios. Por ejemplo, los ejercicios cardiovasculares favorecen la salud del corazón; los ejercicios de fuerza ayudan a desarrollar y mantener la fuerza muscular para impulsar las actividades diarias; y los ejercicios de estiramiento o flexibilidad permiten mover el cuerpo con facilidad. Mejorar tu equilibrio puede prevenir una caída devastadora.
Asimismo, puedes obtener estos beneficios con ejercicios que comiencen en una posición sentada. A esto se suma que los ejercicios en silla pueden ser más accesibles para personas con distintos niveles de condición física o bienestar. Por ejemplo, si tienes problemas de equilibrio o sientes dolor durante los ejercicios de pie, o tienes dificultad para levantarte del suelo para los ejercicios que realizas acostado(a), un ejercicio en silla puede ser más seguro o más cómodo.
Fuente: Harvard Medical School