Los pólipos estomacales, también llamados pólipos gástricos, son crecimientos anormales de tejido que se desarrollan en el revestimiento del estómago. Más del 85% de los pólipos estomacales son benignos (no cancerosos) y muchos no ocasionan síntomas. Sin embargo, algunos pólipos estomacales son indicativo de cáncer gástrico.
Como dijimos, la mayoría de los pólipos estomacales son benignos y asintomáticos. Sin embargo, algunos pólipos estomacales son malignos (cancerosos) y pueden causar graves complicaciones de salud.
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Los pólipos epiteliales se encuentran en la capa superior del revestimiento del estómago. Los riesgos asociados con los tres tipos más comunes de pólipos estomacales, todos ellos epiteliales, son los siguientes:
- Pólipos adenomatosos: También llamados adenomas, representan entre el 6% y el 10% de los pólipos estomacales. Especialmente si son grandes, los pólipos adenomatosos se asocian con un riesgo significativamente mayor de neoplasia (crecimiento celular descontrolado), malignidad y cáncer gástrico invasivo.
- Pólipos de glándulas fúndicas (PGF): Es muy improbable que los PGF se vuelvan malignos. Son relativamente comunes y representan alrededor del 47% de los diagnósticos de pólipos estomacales. Menos del 1% de los pólipos de glándulas fúndicas se vuelven cancerosos o precancerosos (células con alto riesgo de desarrollar cáncer).
- Pólipos hiperplásicos gástricos (PHG): Los PHG también son relativamente comunes. Al igual que los pólipos de glándulas fúndicas, es poco probable que los PHG se vuelvan cancerosos o presenten signos de displasia (crecimiento celular anormal asociado con malignidad). Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que las personas con PHG pueden tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico en general.
Si deseas saber más sobre los pólipos estomacales y su riesgo asociado al cáncer, consulta a tu médico.
Fuente: Very Well Health