Adoptar una alimentación que sea beneficiosa tanto para la salud como para el planeta es posible con pequeños cambios en el día a día. Reducir el desperdicio, optar por alimentos locales y aprovechar mejor los recursos naturales son algunas estrategias clave.
1. Prioriza alimentos de origen vegetal
Incluir más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales en la dieta no sólo aporta beneficios para la salud, también reduce la huella ambiental. La producción de vegetales consume menos agua y genera menos emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la carne.
2. Consume productos locales y de temporada
Los alimentos que se cultivan cerca de tu localidad tienen un menor impacto ambiental, ya que requieren menos transporte y refrigeración. Además, los productos de temporada suelen ser más frescos, accesibles y nutritivos.
3. Reduce el desperdicio de alimentos
Planificar las comidas, almacenar los ingredientes de manera adecuada y aprovechar al máximo las sobras son formas efectivas de disminuir el desperdicio. Congelar alimentos antes de que se dañen también es una buena estrategia.
Conoce más: ¿Cómo reducir el desperdicio de alimentos en casa?
4. Elige fuentes de proteína más sostenibles
Si bien la carne y los lácteos pueden formar parte de una dieta equilibrada, optar por fuentes de proteína vegetal como legumbres, frutos secos y semillas puede reducir el impacto ambiental. También es útil elegir opciones como pescado de pesca sostenible o carnes de producción responsable.
5. Usa menos empaques y plásticos
Elige alimentos frescos en lugar de productos ultraprocesados con exceso de envolturas plásticas. Llevar bolsas reutilizables y comprar a granel ayuda a reducir la generación de residuos.
Llevar una alimentación saludable y sustentable no sólo beneficia el bienestar personal, también contribuye a la conservación del medioambiente. Con pequeños cambios, es posible mejorar la calidad de la alimentación y reducir el impacto ecológico.
Fuente: Food and Agriculture Organization of the United Nations