La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se incluye dentro de las enfermedades inflamatorias inmunomediadas. En términos generales, estas enfermedades son afecciones en las que se produce una inflamación crónica debido a una respuesta inmunitaria atípica.

Quizás no lo pienses de esta manera, pero tu tracto gastrointestinal contiene una gran cantidad de antígenos potenciales. Estos incluyen los alimentos que comes, algunos de los medicamentos que tomas y bacterias saludables llamadas comensales.

Los comensales son importantes para la salud gastrointestinal. Por ejemplo, ayudan con la digestión y a proteger tu tracto gastrointestinal de los gérmenes causantes de enfermedades. También desempeñan un papel en el desarrollo del sistema inmunológico.

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Usualmente, tu sistema inmune tolera los factores que hemos mencionado anteriormente. Esto significa que, por lo general, los ve como inofensivos y los deja en paz.

Sin embargo, en la EII, un desencadenante hace que el sistema inmunológico genere una respuesta contra factores que normalmente son inofensivos, como los comensales. Esto conduce a una inflamación persistente y aumentada en la parte afectada del tracto gastrointestinal.

El revestimiento del tracto gastrointestinal también se ve comprometido en la EII. Esto significa que las células inmunes pueden inundar el área en un esfuerzo por eliminar lo que se ve erróneamente como una amenaza. Esto ocasiona más inflamación y daño.

Asimismo, en las personas con EII se produce un desequilibrio de bacterias, denominado disbiosis. Se desconoce si la disbiosis es una causa o un efecto de la EII. De todas formas, los cambios en los tipos de bacterias del tracto gastrointestinal también pueden afectar la actividad inmunitaria y la inflamación.

 

Fuente: Healthline