Perder peso puede ser un gran logro, pero muchas personas enfrentan el desafío de mantenerlo a largo plazo. El efecto rebote ocurre cuando, después de una dieta restrictiva, el peso perdido se recupera rápidamente. Para evitarlo, es fundamental adoptar hábitos sostenibles en lugar de soluciones rápidas.

1. Evita las dietas extremas

Las dietas muy bajas en calorías o con restricciones severas pueden generar pérdida de masa muscular y desacelerar el metabolismo. En su lugar, opta por un plan de alimentación equilibrado que puedas mantener a largo plazo.

2. Mantén una alimentación balanceada

Después de alcanzar tu peso ideal, sigue incluyendo una variedad de alimentos nutritivos. Aplica la regla del 50/25/25 (50% vegetales, 25% proteínas y 25% carbohidratos complejos) para asegurar una nutrición adecuada.

3. No descuides la actividad física

El ejercicio regular no sólo ayuda a mantener el peso, también mejora el metabolismo. Combinaciones de entrenamiento de fuerza y cardio son ideales para conservar la masa muscular y evitar la acumulación de grasa.

4. Regula el tamaño de las porciones

Más allá de contar calorías, es importante aprender a reconocer las señales de hambre y saciedad. Comer conscientemente y evitar el exceso en las porciones ayuda a prevenir el aumento de peso.

5. Cuida tu salud emocional

El estrés y las emociones pueden influir en la alimentación. Practicar técnicas de relajación, meditación o buscar apoyo profesional si es necesario puede ayudar a evitar la ingesta emocional y los atracones.

Conoce más: ¿Qué es el hambre emocional y cómo identificarla?

Evitar el efecto rebote implica un enfoque a largo plazo basado en hábitos saludables y sostenibles. En lugar de recurrir a dietas extremas, la clave está en mantener una alimentación equilibrada, una rutina de ejercicio y un buen manejo del estrés.

 

Fuente: Mayo Clinic