Las hormonas son mensajeros químicos que regulan funciones esenciales como el metabolismo, el estado de ánimo y la reproducción. El equilibrio hormonal depende de varios factores, entre ellos la alimentación.
Consumir ciertos nutrientes y evitar otros puede favorecer la producción y regulación de estas sustancias, ayudando a prevenir problemas de salud como resistencia a la insulina, alteraciones en el ciclo menstrual o trastornos del sueño.
Nutrientes clave para el equilibrio hormonal
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Grasas saludables. Los ácidos grasos esenciales, presentes en el aguacate, aceite de oliva, frutos secos y pescado, son fundamentales para la producción de hormonas esteroideas como el estrógeno y la testosterona.
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Proteínas de calidad. Consumir fuentes de proteína como huevos, legumbres y carnes magras favorece la producción de hormonas que regulan el apetito, como la leptina y la grelina, ayudando al control del peso.
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Fibra. Los vegetales, frutas y cereales integrales favorecen el equilibrio hormonal al mejorar la salud intestinal, lo que influye en la eliminación de hormonas en exceso, como el estrógeno.
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Vitaminas y minerales. El magnesio, presente en almendras y espinacas, ayuda a reducir el estrés y el cortisol, mientras que el zinc, contenido en semillas y mariscos, es esencial para la producción de hormonas tiroideas y reproductivas.
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Alimentos que pueden afectar las hormonas
El consumo excesivo de azúcares refinados y harinas blancas puede provocar picos de insulina, aumentando el riesgo de resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas. Asimismo, los ultraprocesados con aditivos y grasas trans pueden afectar la función hormonal al promover inflamación y desequilibrios en la microbiota intestinal.
En conclusión, una alimentación equilibrada y natural, rica en grasas saludables, proteínas de calidad y fibra, es clave para mantener un correcto equilibrio hormonal y prevenir problemas de salud.
Fuente: Mayo Clinic