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Sabemos desde hace mucho tiempo que las enfermedades y afecciones que obstruyen las arterias del corazón también obstruyen las arterias del resto del cuerpo, incluido el cerebro. Todo se reduce a un daño en las arterias, los vasos sanguíneos que son fundamentales para el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno hacia los órganos. El daño arterial conduce a bloqueos arteriales, que a su vez conducen a enfermedades cardíacas y ataques cardíacos, evento cerebrovasculares, enfermedad vascular periférica y demencia vascular.

Mientras tanto, la enfermedad de Alzheimer solía considerarse un proceso distinto, pues los cerebros de las personas con dicha enfermedad parecían estar llenos de proteínas enredadas en forma de tubo (ovillos neurofibrilares). Sin embargo, cada vez más investigaciones vinculan la demencia de Alzheimer con los mismos factores de riesgo que ocasionan enfermedades cardíacas, infartos cerebrales, enfermedad vascular periférica y demencias vasculares, los cuales incluyen obesidad, presión arterial alta, colesterol alto y diabetes.

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La evidencia es sustancial: los estudios muestran que las personas con estos factores de riesgo poseen significativamente más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Mientras tanto, las investigaciones también revelan que las personas con Alzheimer tienen un flujo sanguíneo cerebral significativamente reducido, y los estudios de autopsias muestran que los cerebros afectados por Alzheimer también pueden tener un daño vascular significativo.

Los expertos ahora se están centrando en el motivo de esto: ¿cuál es la conexión? Parece que un buen flujo sanguíneo cerebral es la clave para limpiar las proteínas tubulares que pueden acumularse y enredarse en los cerebros de los pacientes con Alzheimer, por lo que una hipótesis sólida es que cualquier cosa que reduzca el flujo sanguíneo cerebral puede incrementar el riesgo de Alzheimer y, a la inversa, cualquier cosa que aumente el flujo sanguíneo puede reducir el riesgo de Alzheimer.

 

Fuente: Harvard Medical School