El dolor es una sensación desagradable que te indica que algo anda mal en tu cuerpo. Cuando una parte del organismo se lesiona o se ve afectada por una enfermedad, se envían señales nerviosas hacia y desde el cerebro creando sensaciones que percibimos como dolor.
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El dolor puede clasificarse de diferentes maneras, que incluyen las siguientes:
- Dolor agudo: aparición repentina de dolor que dura menos de 30 días.
- Dolor subagudo: dolor que dura de uno a seis meses.
- Dolor crónico: dolor persistente o recurrente que dura más de seis meses.
- Dolor localizado: dolor que se siente en una parte específica del cuerpo.
- Dolor generalizado: dolor que se siente por todas partes.
- Dolor difuso: dolor que se siente en todas partes pero es difícil atribuirlo a una sola parte del cuerpo.
- Dolor somático: dolor específico proveniente de una lesión de tejidos o de una estructura corporal.
- Dolor visceral: dolor vago que se origina en el abdomen, el pecho, los intestinos o la pelvis.
- Dolor neuropático: dolor causado por un nervio dañado o comprimido («pellizcado»).
- Dolor radicular: dolor nervioso originado en una parte del cuerpo que se «refiere» a otra.
- Dolor musculoesquelético: dolor relacionado con músculos, huesos y tejidos de soporte.
- Dolor epigástrico: dolor abdominal superior.
- Dolor pleurítico: dolor que surge en la pared torácica.
- Cefalalgia: dolor de cabeza o migraña.
- Alodinia: dolor causado por cosas que normalmente no causan dolor.
- Hiperalgesia: una respuesta exagerada a los estímulos dolorosos.
- Dolor nociceptivo: dolor causado por tejido dañado.
- Dolor nociplásico: dolor causado por lesión o disfunción del sistema nervioso central.
- Dolor psicógeno: dolor físico que ocurre durante el dolor emocional o mental.
- Dolor irruptivo: dolor que alguna vez fue controlado por el tratamiento y que reaparece espontáneamente.
- Dolor fantasma: dolor que se siente en una parte del cuerpo que ha sido amputada.
Muchos de estos tipos de dolor pueden coexistir o superponerse, como la hiperalgesia generalizada o el dolor radicular crónico.
Fuente: Very Well Health