El mal de altura se produce cuando la presión del aire y los niveles de oxígeno se reducen a una mayor altitud, como en las montañas. Es más probable que se produzca si te transportan a una mayor altitud rápidamente y puede involucrar síntomas leves como dolor de cabeza, náuseas, mareos y fatiga.

El hecho de que sufras o no el mal de altura depende en parte de tu composición genética. Otros factores, como la altura a la que se asciende, la velocidad a la que se asciende y el esfuerzo físico que se realiza, también influyen.

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Puedes tener un mayor riesgo de desarrollar mal de altura si:

  1. Asciendes a tu destino rápidamente
  2. Tienes anemia (falta de glóbulos rojos sanos)
  3. Tienes un problema de salud subyacente que afecte los pulmones, el sistema nervioso o el corazón
  4. Has consumido alcohol u otras sustancias durante tus viajes
  5. Has experimentado previamente mal de altura
  6. Vives al nivel del mar o cerca de él

RECUERDA: Habla con un proveedor de atención médica antes de visitar un área de mayor altitud, sobre todo si tienes alguna afección subyacente, incluida la diabetes, ya que algunas enfermedades pueden ser más difíciles de controlar a diferentes alturas.

No es recomendable que las mujeres embarazadas duerman a alturas superiores a los 3 mil metros, a menos que tu proveedor de atención médica indique lo contrario.

 

Fuente: Very Well Health