El tipo de piel depende principalmente de la cantidad de sebo (grasa producida por las glándulas sebáceas de la piel) que produces. Los principales tipos de piel son:

  • Piel normal: es una piel que no se ve ni se siente demasiado seca, escamosa, grasa ni brillante. Por lo general, tiene una textura suave y mantiene un equilibrio de humedad saludable sin necesidad de utilizar muchos productos para el cuidado de la piel.
  • Piel grasa: la piel con una producción excesiva de sebo que se ve brillante es grasa. La piel grasa también puede tener poros grandes y sentirse grasa o resbaladiza, especialmente en la zona T (frente y nariz). La piel grasa es propensa al acné, los puntos blancos y los puntos negros.
  • Piel seca: es una piel que se ve y se siente escamosa y seca.
  • Piel mixta: este tipo de piel se ve brillante en la zona T, pero seca en otras áreas, incluida la línea de la mandíbula, las mejillas y el mentón.
  • Piel sensible: la piel sensible puede verse ligeramente rosada o parecerse a la piel normal, pero reacciona o se enrojece fácilmente con los cambios en el entorno, las condiciones climáticas o los nuevos productos para el cuidado de la piel.

Conoce más: Jitomates y té verde, ¿cómo mejoran la salud de tu piel?

RECUERDA: La mayoría de las personas pueden identificar su tipo de piel sin ayuda profesional. Para encontrar tu tipo de piel, mírate en el espejo después de limpiarte. Sigue procedimientos simples, como la prueba del día o del lavado, para observar cómo se ve y se siente tu piel.

Consulta a un dermatólogo (médico especialista en afecciones de la piel, el cabello y las uñas) para obtener asesoría si tienes dudas sobre tu tipo de piel o si te preocupan problemas cutáneos específicos.

 

Fuente: Very Well Health