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Cuando pensamos en la palabra «egoísta», al principio suele evocar connotaciones negativas. Pensamos en egocéntricos o interesados. Y se supone que debemos evitar pensar solo en «yo y mis intereses», ¿verdad? Para, en cambio, intentar vivir por el bien de toda la humanidad, ya que se enseña que dar es preferible a recibir, ¿no?

Aunque se define como preocuparse únicamente por el propio placer y beneficio, además de la falta de consideración hacia los demás, seguimos pensando que el egoísmo se refiere a los momentos en que simplemente nos priorizamos a nosotros mismos.

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Pero no podemos verlo en blanco y negro. Por ejemplo, nos dicen que debemos ajustarnos la máscara de oxígeno antes de ayudar a otros en una emergencia aérea. O que debemos asegurarnos de que la situación sea segura antes de ayudar a alguien herido. Nadie nos llamaría egoístas por seguir esas instrucciones.

Como todo, existe un espectro. En ocasiones, lo correcto es ser «egoísta». Y solo porque alguien defina algo que has hecho como egoísta (como retirarte de su fiesta), no significa que tengas que definirlo en sus términos.

Así que, repítete a ti mismo(a): No me castigaré por ser egoísta.

A veces ser egoísta no es malo. Hay momentos en los que ser egoísta es lo correcto para tu salud y bienestar.

 

Fuente: Healthline