A pesar de su seriedad y gravedad, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades tratables, por ello, es importante obtener a tiempo ayuda profesional, la cual puede incluir supervisión medica, terapia psicológica, asesoramiento nutricional y en ocasiones, medicación.

La preocupación y angustia por lucir delgado, la práctica de dietas y otras conductas de riesgo, como el uso de laxantes, son parte de estos padecimientos. Principalmente, se caracterizan por las perturbaciones en la alimentación diaria, ya sea porque no se come lo suficiente o porque se hace en exceso.

Por lo general, aparecen durante la adolescencia o la adultez temprana; sin embargo, se llegan a dar en la niñez o la edad avanzada y, aunque afectan mayormente a las mujeres, también los hombres pueden sufrir estos problemas.

Los TCA pueden causar problemas en el corazón y en los riñones, asimismo acarrean importantes riesgos emocionales, psicosociales, sexuales e incluso, de morbilidad y mortalidad. Frecuentemente se presentan de manera paralela con otros trastornos como la depresión, el uso y abuso de sustancias adictivas, y la ansiedad.

La anorexia nerviosa (AN) tiene algunos rasgos característicos como un adelgazamiento extremo y una incesante búsqueda de la delgadez, quienes la padecen se niegan a mantenerse dentro de un peso normal y saludable, pues tienen una imagen distorsionada de su cuerpo y una autoestima fuertemente influenciada por la percepción de la forma y peso del cuerpo.

Las personas con AN suelen pesarse varias veces al día y racionan los alimentos, comiendo solamente pequeñas cantidades de ciertos tipos de comida, con el paso del tiempo se puede presentar pérdida de masa ósea, cabello y uñas quebradizas, piel seca, constipación severa, daño cerebral, alteraciones hormonales (en el caso de las mujeres dejan de menstruar), alteraciones en la estructura y funcionamiento del corazón, entre otras complicaciones de salud. El deterioro físico provoca que una persona con este trastorno tenga hasta 18 veces más probabilidades de morir a edad temprana, en comparación con una persona de su misma edad dentro de la población general.

Junto con la anorexia, la bulimia nerviosa es el otro TCA más frecuente, se caracteriza por episodios frecuentes de ingesta de cantidades extremadamente grandes de comida y una sensación de falta de control sobre ellos, para compensarlo, a este comportamiento le siguen vómitos forzados, abuso de laxantes o diuréticos y ayunos.

Por lo regular, las personas que la padecen mantienen lo que se considera un peso saludable e incluso algunas tienen sobrepeso, tienen miedo a engordar, quieren desesperadamente perder peso y se sienten insatisfechas con la forma de su cuerpo. Este comportamiento es generalmente un secreto debido a que está acompañado por un sentimiento de vergüenza.

Entre sus síntomas se encuentran la garganta irritada de forma crónica, las glándulas salivales inflamadas en área del cuello y la mandíbula, esmalte de dientes gastados, trastorno de reflujo gastroesofágico, deshidratación y dolor intestinal, entre otros.

Se desconoce cuántos adultos y niños padecen otros tipos de trastornos de alimentación serios y significativos, como los trastornos de la alimentación no especificados (TANE), en ellos se incluyen los problemas que no cumplen los criterios para la anorexia o bulimia.

Es el caso del trastorno por atracón en el cual una persona pierde el control sobre su alimentación, a estos episodios no le siguen comportamientos de purgas o ayunos, razón por la que con frecuencia estas personas tienen sobrepeso u obesidad, también experimentan un sentimiento de culpa y angustia y pueden desarrollar enfermedades cardiovasculares o presión arterial alta.

 

Vía: National Institute of Mental Health, Instituto Nacional del Psiquiatría Ramón de la Fuente